Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.
martes, 29 de septiembre de 2009
Hay quien nos dice que no es tiempo para hablar de la utopía ni de revoluciones, que es un anacronismo cantarle a la trova, nombrar a Guevara y mientras golpean tu fe y tu futuro en su fragua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario