Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

martes, 9 de agosto de 2011

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!

Llénate de mí, Pablo Neruda.

domingo, 17 de julio de 2011


"...De la misma manera en que la canción “Mood Indigo”, al deslizarse sobre el oleaje, puede cambiar tu forma de nadar. No te impulsa a zambullirte, pero puede determinar tu brazada o engañarte, haciéndote creer que eres tan inteligente como afortunado. Así pues, ¿por qué no nadar más lejos y un poco más lejos todavía? ¿Qué significa para ti la profundidad?..."

Prefacio Amor, Toni Morrison"

lunes, 27 de junio de 2011


Desde mi silencio, para mi querido, lejano y cercano F.F.B...
Epifánico silencio a la hora del amar,
Tus ensueños ya se hiceron a la mar
Un extracto del perfume del dolor
Tus muñecas boca arriba y hacia el sol.
Tus regalos deberían de llegar

Los elefantes locos, el vestido, el ajuar.
Caminando en la neblina
Que disipa el corazón
Los milagros en tu cuerpo ya serán
Las violetas de tu sangre vivirán
Sobre un río enamorado y en su andar


Tus regalos debarían de llegar
Las velas, las vajillas y tu felicidad.

Y no sabes si detenerte o llover
Y parada sobre el mundo a tus pies
Tu sonrisa que nos hace temblar.
Tiempla el mundo que no entiende al final
Ese beso de la vida,
La sutil melancolía
El momento cuando piras
Los espacios donde miras
Y las gotas de tu lluvia se irán


Y otra vez en la secuencia
De los pétalos que caen
Se descubren los misterios del azar
Y las manos que se encuentran en la flor,
La bestial naturaleza del amor.
Tus regalos deberían de llegar
Si todo se termina ,
Todo vuelve a empezar.
La mañana que se viene
Es una vieja sensación
Que refleja en los espejos del tiempo.
Y la niña acurrucada en el rincón
Es la chica contra la furia de dios.

Tus regalos deberían de llegar
No es mucho lo que tengo para darte, mirá.


Y no sabés si detenerte o llover
Y parada sobre el mundo a tus pies
Tu sonrisa que nos hace temblar
Tiembla el mundo
Que no entiende al final
Ese beso de la vida, la sutil melancolía
El momento cuando piras
Los espacios donde miras
Y las gotas de tu lluvia se irán
Y tus regalos deberían de llegar
Y las gotas de tu lluvia se irán...

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?

"... ¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.

Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.


Olga Orozco"

jueves, 12 de mayo de 2011

Daddy's little girl ties a ribbon around my heart
Daddy's little child waves goodbye to the ocean tide that sweeps me
Though we're apart, she's a part of me

martes, 8 de marzo de 2011


Don't be shy you learn to fly
And see the sun when day is done
If only you see
Just what you are beneath a star
That came to stay one rainy day
In autumn for free
Yes, be what you'll be

miércoles, 2 de marzo de 2011

viernes, 11 de febrero de 2011

Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos...
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa...

jueves, 23 de diciembre de 2010


Pero el tiempo se interpuso entre nosotros y robó el silencio.

You give them the reason to take all the power and wealth
It's no good you trying to sit on the fence
And hope that the trouble will pass
'Cause sitting on fences can make you a pain in the ass



martes, 21 de diciembre de 2010

Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas.

¿Qué deberíamos usar para llenar los espacios vacíos,
¿Dónde las olas de hambre rugen?
¿Vamos a salir a través de un mar de rostros,
en busca de más y más aplausos?
¿Deberíamos comprarnos una nueva guitarra?
¿Deberíamos manejar un auto más potente?
¿Deberíamos trabajar toda la noche?
¿Deberíamos meternos en peleas?
¿Dejar las luces prendidas? ¿Tirar bombas?
¿Hacer viajes al Oriente? ¿Agarrarse enfermedades?
¿Enterrar huesos? ¿Destruir hogares?
¿Enviar flores por teléfono?
¿Beber? ¿Ir al psiquiatra?
¿Dejar la carne? ¿Dormir poco?
¿Tener gente como mascotas?
¿Adiestrar perros? ¿Carreras de ratas?
¿Llenar el ático de dinero?

Enterrar un tesoro? Almacenar ocio?
Pero nunca relajarse completamente
con nuestras espaldas hacia la pared.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Las tormentas traen consigo al sol 
No hay perfectas
 No hay uno de dos,
 Solo queda darte lo que se 
No me juzgues si no quieres ver 
Lo que puedo ser.

viernes, 26 de noviembre de 2010




El día que estoy aquí, ese amanecer, es dónde querer y mirar tus ojos en naves viajando hacia mí.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Leyó otra vez, y caminó
bajo esa puta lluvia que no deja de golpear
y la sintió… que va a sentir
mientras las lagrimas brotaban a granel.
Leyó otra vez, se sorprendió
buscando auxilio, un remedio, compasión.
Y en un café se refugió
y afuera el mundo continuaba sin razón.

martes, 2 de noviembre de 2010

La miel es la epopeya del amor,
la materialidad de lo infinito.
Alma y sangre doliente de las flores
condensada a través de otro espíritu.

(Así la miel del hombre es la poesía
que mana de su pecho dolorido,
de un panal con la cera del recuerdo
formado por la abeja de lo íntimo)

La miel es la bucólica lejana
del pastor, la dulzaina y el olivo,
hermana de la leche y las bellotas,
reinas supremas del dorado siglo.

La miel es como el sol de la mañana,
tiene toda la gracia del estío
y la frescura vieja del otoño.
Es la hoja marchita y es el trigo.

¡Oh divino licor de la humildad,
sereno como un verso primitivo!

La armonía hecha carne tú eres,
el resumen genial de lo lírico.
En ti duerme la melancolía,
el secreto del beso y del grito.

Hoy me gustaría saltar al vacío sin paracaídas,
sentir cómo se alborota mi cabello...
Y reír, porque sí,
porque se desdibujan las formas y quedan sólo los colores,
cuan pinceladas difusas en el aire,
fugaces, voraces.
Y caer liviano, bien despacio,
a no sé dónde, no sé cuándo.
Que el abismo es largo, pero el recuerdo aún más.
Vamos juntos a reír en el vacío,
que este año es como un libro que parece no tener final.

viernes, 29 de octubre de 2010

Avanza el 145 a tumbos por San Luis, mi cabeza golpetea suave contra el cristal mientras, una vez más, voy rumbo a la Siberia . Auriculares puestos, zapatos mojados, el paraguas que mi hermana no me presta en mano, y mis compañeros que fingen no verme en los asientos de al lado.
Voy atenta, mas no miro, me pregunto si nuestros pensamientos son recíprocos. Y entonces, como de costumbre, algo me lleva de vuelta a las nubes, el lugar preferido de mi cabecita pensante. Charly me susurra mágicamente... "Dios es empleado en un mostrador, da para recibir. ¿Quién me dará un crédito, mi Señor? Sólo se sonreír."
Por la ventanilla veo un rostro oscuro, triste su expresión y no comprendo. Allá en mi niñez me enseñaron, en la Iglesia, que el rico es el pobre, y el pobre dichoso. Pero no fue lo que vi, ni lo que veo ahora. ¿Puede ser el hambre alimento de nuestra alegría? ¿Y si ella se apodera de mis seres queridos algún día, serán ellos felices? ¿Lo seré yo, si ella los cubriera como un manto oscuro, apretando sus tripas, y mostrando sus huesos? Incertidumbre... Recuerdo los cánticos que nos enseñaban en la escuela, y siento impotencia. Seguramente Dios no se explicó bien.
Somos humanos, superficiales, y parece que cada vez nuestras burbujas son más pequeñas, lo tuyo, lo mío, ojo por ojo, diente por diente... Nos jactamos de nuestra viveza y en realidad estamos muertos en vida, moviéndonos como robots. Acá en el planeta tierra las sonrisas están devaluadas, no las compramos, no las vendemos, no las vemos. Y entonces yo no sé que opinará Dios al respecto. Si anda por ahí, de seguro no muy contento...
Y avanza el 145 a tumbos por San Luis, mi cabeza golpetea suave contra el cristal goteado mientras, una vez más, voy rumbo a la Siberia. Auriculares puestos, zapatos mojados, el paraguas que mi hermana no me presta en mano, y mis compañeros que fingen no verme en los asientos de al lado. ¿Soy un robot en mi burbuja? Afuera ya se desata la tormenta.

sábado, 16 de octubre de 2010


Cuando te contemplé,

ibas meciéndote entre pérdidas y despedidas.

Yo tenía los pies helados.

Compusiste una reverencia,

y me invitaste a danzar el Valls de los dichosos.

Yo preferí los malabares.

Así nos enredamos en el baile de los miserables.

Me afané del cristal de las aguas y fingí…

“¿No ves que soy de sangre azul?”

Jugamos el juego de las dulces palabras necias

y mientras tanto injuriaba cada uno de tus actos.

Las dudas se tornaban a mí alrededor,

Y saqué los ases de la manga, cavé tu tumba

y grabé tu lápida una y otra vez.

Te brindé los motivos de fuga,

Y cuando me diste la espalda… para que vuelvas.

“No extiendas tu mano, ¿no ves mi sangre azul, azul?”

Cuando hube de reconocer mi miseria,

Mi humanidad,

Te di la media vuelta por los hombros,

Te empujé y condené.

Y con vos cesaron todos los reclamos de mi conciencia.

“¿No ves?, yo creía tener sangre azul.”

Ahora tu figura se desdibuja a lo lejos,

Entre los edificios, los monstruos de la urbe,

Y ya no voy a darte los motivos.

No necesito la ruindad de esta danza muerta.

“¿No ves? Soy humana, yo no tengo sangre azul”