Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Un pie en la tierra, otro en el mar.

Jamás sera constante.

¿Por qué sufrir? Dejadles ir,

y disfrutad de la vida. Vuestros suspiros
convertid en cantos de alegría.

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