Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Abalánzame un susurro, una brisa que erice el cuerpo, encrespe las almas. De dudas, de amargura, de gélido o de dulzura. Da igual, bríndame una razón para sentirme un poco viva, atraviesa sin permiso mi ventana secreta. Como luciérnaga llena de luz esta negrura.


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