Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

martes, 16 de febrero de 2010



Estoy cansado pero no vencido
Anestesiado pero no dormido
Estoy mareado, desalineado
Enamorado del árbol caído

He madrugado lunes y domingos
Desesperado por no ser tú abrigo
Estoy ahogado en tu saliva
Enamorado del árbol caído



No hay comentarios:

Publicar un comentario