Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

miércoles, 30 de junio de 2010

Frágil poeta, debes morir
 peligrosa es tu certeza con sus giros.  
Si pudiera deslizarme por tu sangre 
y llegar a lo que me querés decir 
saltaría a la tumba que hoy te encierra 
para decirte que ya estoy aquí.  
Abre los huesos gritando, Luis (...) 
tu antifaz entre nosotros sigue vivo. 

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