Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.
martes, 13 de julio de 2010
Permanecía acostada en un confortable colchón de plumas, rodeada de cuatro paredes con paisajes pintados de flores, un río, un árbol enraizado. Había un extraño susurro de tintes dorados, una cuerda y arco acariciando improvisado, un simple piano latente y otras notas que iban de mi a mi magistralmente hermosas. Se elevaban alto y alzando mis manos las quise alcanzar pero se me escapaban detrás de las apariencias. Lejos se iban, y en la absurda distracción, olvidé el muro de idealismos y mi cabeza retumbó en el.
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