Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.
lunes, 19 de julio de 2010
Primero un crujido leve, y de pronto todo derrumbado aplasta mis pies. Los ecos del pasado permanecen distantes, duelen las sienes y un agujero se abre paso en la angustia. Los ojos se inundan pero no quieren ver, y por encausar la garganta rechina. Detrás del muro una ciudad negra, y fantasmas que vienen hacia mí a aturdir. Esta vez nadie me cuidará del loco, si, nadie me cuidará del loco. El árbol se tiñe de gris, pero resurgirá de las raíces. Los alaridos de mis fantasmas aparecen y se duermen, y cuando el silencio apacigua, reaparecen de las cenizas violentos. Se entremezclan con los bellos ecos, y entonces ya no son tan bellos.
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