Leyó otra vez, y caminó
bajo esa puta lluvia que no deja de golpear
y la sintió… que va a sentir
mientras las lagrimas brotaban a granel.
Leyó otra vez, se sorprendió
buscando auxilio, un remedio, compasión.
Y en un café se refugió
y afuera el mundo continuaba sin razón.
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