Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

domingo, 3 de octubre de 2010

Y ella se sumergió, en un mar de tilos y frutales.
Cerró los gélidos párpados y viajo por los aires.
Miró las aguas, tocó las palabras, sintió la tierra
Y no volvió.

Malabares coloridos, medias a lunares
Descenas de aromas y exceso de golondrinas.
Migran, vuelven, abandonan y regresan sin avisar.
Y no hubo lienzos nuevos.

Solo restaba esperar una vez más.

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