Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

viernes, 26 de noviembre de 2010




El día que estoy aquí, ese amanecer, es dónde querer y mirar tus ojos en naves viajando hacia mí.

2 comentarios: