
Hoy me gustaría saltar al vacío sin paracaídas,
sentir cómo se alborota mi cabello...
Y reír, porque sí,
porque se desdibujan las formas y quedan sólo los colores,
cuan pinceladas difusas en el aire,
fugaces, voraces.
Y caer liviano, bien despacio,
a no sé dónde, no sé cuándo.
Que el abismo es largo, pero el recuerdo aún más.
Vamos juntos a reír en el vacío,
que este año es como un libro que parece no tener final.
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