Los últimos rayos de sol del día cruzaban como tiburones, esta vez quiero probarlo a tu manera. Irrumpiste en mi vida y me gustó, nos revolcamos en el fango de nuestra felicidad, yo estaba empapada de rendición...entonces hubo una separación de las cosas y la tierra se quedó a oscuras. Jamás volveré a dormir.

martes, 2 de noviembre de 2010


Hoy me gustaría saltar al vacío sin paracaídas,
sentir cómo se alborota mi cabello...
Y reír, porque sí,
porque se desdibujan las formas y quedan sólo los colores,
cuan pinceladas difusas en el aire,
fugaces, voraces.
Y caer liviano, bien despacio,
a no sé dónde, no sé cuándo.
Que el abismo es largo, pero el recuerdo aún más.
Vamos juntos a reír en el vacío,
que este año es como un libro que parece no tener final.

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